
La tesela
Pequeños cubos de piedra de alrededor de un centímetro, cortados a mano y colocados en hileras. Es la técnica de los grandes suelos romanos: cenefas, medallones y alfombras de piedra que resisten siglos de pisadas.
Durante siglos, las mejores casas no se firmaban con un cuadro, sino con un suelo o un muro de piedra que sobrevivía a todo lo demás.
Vicus Atelier nace para devolver al mosaico ese lugar: no como un revestimiento más, sino como la obra que da sentido a una estancia.
Diseñamos cada pieza para un solo lugar, la cortamos a mano tesela a tesela y la instalamos nosotros. Un solo interlocutor, de la primera conversación a la última tesela.
Los romanos no lo inventaron, pero lo convirtieron en el gran lujo de la casa. Estas son las técnicas que seguimos usando hoy.

Pequeños cubos de piedra de alrededor de un centímetro, cortados a mano y colocados en hileras. Es la técnica de los grandes suelos romanos: cenefas, medallones y alfombras de piedra que resisten siglos de pisadas.

Teselas aún más pequeñas que siguen el contorno de cada forma, como un gusano, de ahí su nombre. Con ella se hacían los retratos y las escenas que debían verse de cerca. Es la base de nuestra obra figurativa.

En Rávena y Constantinopla el mosaico subió a los muros y a las bóvedas. Llegaron el vidrio de colores y la tesela de oro: una lámina de pan de oro sellada entre dos capas de vidrio, que no se oxida jamás.

El diseño se dibuja a tamaño real y cada tesela se corta a mano con martillo y tajadera o con tenaza. Se monta sobre malla en planchas numeradas que se colocan en obra, en orden, y se rejuntan. Antes, el maestro lo hacía sobre el mortero fresco; el corte sigue siendo el mismo.
De los guijarros de Grecia al pan de oro de Bizancio, y de las villas de Hispania a las casas de Madrid.
En Pella, la corte macedonia pavimenta sus casas con guijarros de río blancos y negros que dibujan escenas de caza.
Nace la tesela cortada. El mosaico de Alejandro, con más de un millón de piezas, muestra hasta dónde puede llegar el oficio.
Mérida, Itálica, Carranque o la Casa de los Mosaicos de Lugo: las villas hispanas se llenan de suelos que hoy siguen en pie.
En San Vital y Sant'Apollinare el mosaico sube a las bóvedas y se cubre de oro. Es su momento de mayor esplendor.
Las mismas técnicas y los mismos materiales, al servicio de una sola casa y de una sola obra, pensada para durar tanto como ellas.

Venimos de Vigo, donde aún se ven las casas redondas de piedra de un poblado castreño decoradas con trisqueles y cordones trenzados. Allí los romanos fundaron un pequeño vicus, la palabra de la que viene el nombre de la ciudad y el nuestro.
Nuestra obra firma reúne las dos tradiciones: la ría al amanecer, en mármol y oro, rodeada de una cenefa de trisqueles.

Queremos llevar esta tradición a toda España, y empezamos por Madrid: por sus casas de techos altos, molduras y suelos de espiga, que piden una obra a su altura.
Consulta privadaLo que puede esperar de cada obra, sea el sobre de una mesa o el suelo de un hotel.
Cada diseño se hace para un solo lugar y se entrega con certificado de autenticidad.
Mármol, piedra natural, vidrio veneciano y oro. Nada que pierda el color con el tiempo.
Diseño sobre su propio espacio y muestras físicas antes de producir.
La misma persona le acompaña del primer boceto a la instalación.

Cuéntenos qué quiere crear y le enviamos nuestro catálogo de materiales y precios.
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